Las Migrañas pueden causar infartos cerebrales

Las migrañas y los accidentes cerebrovasculares pueden parecer patologías sin nexo común. Sin embargo, no es así. Desde que Jean-Martin Charcot (1825-1893), internista francés conocido por sus estudios neurológicos, reconoció que la migraña podría ocasionar un infarto cerebral, se han publicado numerosos casos de “infartos migrañosos”. En el estudio más amplio realizado al respecto se describe una incidencia de 3 por 100.000 personas cada año.
El signo clínico más frecuente es un defecto visual del lado cerebral afectado, aunque si se realizan pruebas de imagen a todos los pacientes el daño cerebral producido es generalmente mayor. Los fármacos recomendados en el manejo de la migraña con efecto vasoconstrictor, como la ergotamina o los triptanos, pueden contribuir al infarto secundario a cefalea.
Se desconoce el mecanismo directo implicado en el desarrollo de infartos cerebrales en pacientes con migrañas, pero se ha comprobado la existencia de un mayor riesgo en mujeres jóvenes, fumadoras y que ingieren anticonceptivos orales. Pese a todo, no existe evidencia clínica para aconsejar el abandono de los anticonceptivos orales y el tabaco en las mujeres que padecen migrañas.
En la actualidad, los factores de riesgo vasculares son motivo de controversia. Los trabajos publicados evidencian una relación inversa entre la posibilidad de sufrir un infarto cerebral y las cifras de tensión arterial y no se ha demostrado un aumento de incidencia de cardiopatía isquemia en personas que padecen jaquecas.
En algunos casos, existe una patología subyacente que explica la relación entre la migraña y el accidente cerebro-vascular; la causa más frecuente son las malformaciones arteriovenosas, la telangiectasia hereditaria hemorrágica y la angiomatosis leptomeningea.
Diagnóstico diferencial
Migrañas
En ocasiones es difícil diferenciar entre el aura de la migraña y el accidente isquémico transitorio porque ambos cursan con déficit neurológicos temporales. El diagnóstico diferencial se basa en la historia clínica del paciente: las migrañas cursan de forma progresiva y suelen durar 30 minutos; el accidente isquémico transitorio cursa con un déficit focal y se desarrolla en menos de 15 minutos, sin acompañarse de cefalea.
En los casos más graves, las técnicas de imagen como la resonancia magnética nuclear y que emplean marcadores especiales ayudan a determinar el grado de afectación cerebral y la disfunción neuronal. Aunque algunos grupos de trabajo sugieren que las migrañas pueden ser una enfermedad cerebral progresiva, no existe suficiente evidencia para recomendar técnicas de imagen diagnósticas de manera rutinaria ni tampoco para aconsejar el empleo de fármacos antiagregantes.
Los estudios de investigación recientes sugieren una relación bidireccional entre las migrañas y la isquemia cerebral, aunque la asociación parece débil en los casos en los que la migraña no es precedida de aura.

La migraña y el infarto cerebral

La migraña es un trastorno crónico que puede ocurrir en cualquier momento de la vida, aunque típicamente debuta a los 40 años. Las padece el 12% de la población, principalmente mujeres. Las jaquecas pueden cursar como una cefalea que se inicia en un lado y después se extiende al resto, acompañada de náuseas y vómitos (en este caso suelen ceder en un período máximo de 72 horas) o bien pueden debutar como las denominadas jaquecas con aura. En este caso, aparecen acompañadas de pérdida temporal y limitada de visión o fotofobia que precede hasta 2 días al cuadro de migraña.
El infarto cerebral o accidente isquémico transitorio es una patología aguda que ocurre en 2 de cada 1.000 personas, generalmente en la tercera edad y con predominio masculino. Clínicamente se manifiesta como un déficit neurológico brusco, sin previo aviso, que puede ser auto limitado o rápidamente progresivo. El diagnóstico se realiza mediante técnicas de imagen.